domingo, 29 de julio de 2012


Leonor de la Guerra

dio su vida por la causa independentista

Nace en Cumaná (Edo. Sucre) y muere en esa misma ciudad en  el año 1816. Heroína de la Guerra de Independencia de Venezuela. Hija de Luís Beltrán de la Guerra y Vega y Guerra, regidor, procurador y depositario del Ayuntamiento de Cumaná en 1765, alférez mayor en 1768 y fiel ejecutor en 1775. Su madre Rosa Antonia Ramírez y Valderrín, era hija del alférez real Juan Dionisio Ramírez y de Leonor de Valderrín. Tuvo Leonor 2 hermanos, Luís de la Guerra y Vega y Ramírez; regidor y fiel ejecutor en 1802 y Salvador de la Guerra y Vega Ramírez. En su ciudad natal contrajo nupcias con José Tinedo de quien tuvo una hija Francisca Antonia. Desde muy joven Leonor sintió simpatías por la causa independentista.
En 1816, el coronel Juan Aldama, jefe y gobernador interino de la provincia de Cumaná enardecido por los triunfos de Gregor MacGregor en las batallas de Quebrada Honda (2 agosto), Alacrán (6 septiembre) y Juncal (27 septiembre), descarga su ira en Leonor Guerra quien osadamente se había asomado a la ventana con una cinta azul, símbolo que adoptaron los patriotas como divisa política y que las señoras llevaban discretamente en el cabello. Leonor se encontró frente al gobernador Aldama y fue víctima de sus atropellos, lo cual sin embargo no hizo que abjurara de sus convicciones políticas. En consecuencia se le siguió juicio y se le sentenció a salir por las calles montada en un burro enjalmado, para recibir públicamente 200 azotes por «insurgente».
En cada esquina debía amonestársele y se le pedía que revelara los nombres de quienes compartían sus ideas. Mientras se la sometía a este suplicio, le gritaba a sus verdugos, antes de cada azote: « ¡Viva la Patria, mueran los tiranos!»; esto fue respondido con repetidos latigazos hasta que fue conducida a su hogar exhausta.
Afectada por la ofensa recibida, se negó a ingerir alimentos y a recibir asistencia médica, hasta que sobrevino la muerte ese mismo año. El 1 de diciembre de 1819, el general Pablo Morillo expuso al ministro de la Guerra de España la conveniencia de que el brigadier Aldama fuese trasladado a España, vistos su bajo rendimiento militar y por la «dureza imprudente» en Cumaná.

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